|

|
|
Escrito por Administrator
|
|
martes, 25 de agosto de 2009 |
MIKAELA CAPITULO I -¡Mis amores! pongan atención, el día de mañana no hay clases. Al escuchar la noticia, las niñas y los niños mostraron su espontaneidad al empezar a gritar y saltar de alegría. A veces a los estudiantes de pre primaria, hay que decirles verbalmente que no habrán clases y también hay que escribírselos en su libreta, ya que los estudiantes a esa edad viven y disfrutan el momento, sin preocuparse si es martes, miércoles, qué días son los asuetos, los feriados; son tan especiales que cuando reciben una reprimenda, lo primero que hacen es llorar, luego dormir, y cuando despiertan todo ha quedado en el olvido. -¡Mañana es sábado, les deseo un feliz fin de semana! Fueron las palabras de la maestra Mikaela, mientras todos sus estudiantes la abrazaban y la besaban con tanta ternura, que de seguro sería la envidia de toda la escuela si se daban cuenta, de ese panorama tan especial y agradable. CAPITULO II -Mi hija será una excelente maestra de pre primaria, es su vocación, es lo que ella quiere, y por supuesto que la apoyo en todo, porque me siento muy orgullosa de mi hija. Eran las expresiones de la señora Chona, cuyo rostro se llenaba de orgullo cada vez que hablaba de su hija, era de esperarse, ya que su hija Mikaela siempre obtenía las mejores calificaciones del instituto, sin olvidar su intachable conducta. -Y cuándo se graduará de maestra. Preguntó doña Eulalia. -El próximo año, ¡primero Dios! Respondió doña Chona. -Realmente mi hija es una bendición del cielo, ya que también es una señorita muy bonita. Doña Chona no se equivocó, pues los ojos de su hija parecían dos hermosas ráfagas cuya luz siempre emanaban emoción, alegría, vida; sus pómulos rojos como una ciruela dulce, su cabellera parecía una catarata llena de soltura y frescura. Una piel enigmática parecida al cielo dorado. Sin olvidar su esbelto cuerpo envuelto en vestidos y blusas confeccionados por su amada madre. -¡Estoy ahorrando, para la graduación mi única hija! Exclamo de emoción doña Chona. -Hace bien, nunca se sabe cuánto es lo que se va a gastar en la graduación, dicen que se gasta demasiado dinero. Dijo doña Eulalia. CAPITULO III -¡Despierta, despierta, que se hace tarde para ir al instituto! Pobre Mikaela, su mamá la despertó justo cuando disfrutaba de un hermoso sueño, donde ya se visualizaba como una maestra de pre primaria, impartiendo clases e informando a sus estudiantes que no habría clases por ser día sábado. -¡Ya voy, ya voy, déjame dormir solo unos segundos más! Segundos que se convirtieron en quince valiosos minutos. A la que tuvo como cómplice a doña Chona, quien no quiso insistir tanto, considerando que su hija no había faltado a clases en los nueve meses que llevaba estudiando, por lo que pensó: “Si falta un día, no es gran cosa” -Mamá, porque no me despertaste, ya es muy tarde. Mikaela inmediatamente se lavó la cara, bebió un poco de leche y cuando estuvo a punto de salir para ir al instituto, recordó, -Mamá, hoy no hay clases, ¡porque hay sesión de padres de familia! CAPITULO IV “Mamá, mamá, dónde están tus ojos, tus manos, tus caricias, tus palabras, quisiera tocar tus labios, quisiera verte nuevamente. Quiero volver a nacer en tu vientre para amarte, quisiera pensar que todo es una pesadilla, quisiera no recordar este día, esta fecha, pero todo es tan real, que nada me parece confuso, nada me pare extraño; ahí están las estrellas, las puedo ver tan cerca que siento tocarlas, pronto estaré con ellas, pronto reflejaré mis rayos sobre tu frente. No tengo nada de que lamentarme, siempre te amé, siempre te mostré mi cariño, siempre traté ser una buena hija y una buena persona. Tengo tanto sueño, me siento tan cansada, mi espíritu inviolable quiere volar, quiere viajar, quiere reír, la vida resulta tan hermosa al recordar tantos bellos momentos” CAPITULO V -Me estoy sacrificando mucho, para que mi hija pueda asistir a la universidad, para que tenga un buen futuro, para que se supere, lo que nunca hizo su madre. Su padre nos abandonó sin que yo supiera los motivos (suspira por un momento), pero no importa, porque hasta ahora hemos salido adelante por la gracia de Dios. - Disculpe, me tengo que ir, dejé comida cociéndose y no quiero que se me vaya a quemar. Dijo doña Eulalia. (Quién siempre se reunía con su gran amiga doña Chona) CAPITULO VI -Esa mujer tenia buen culo, estaba bien rica, justo como a mi me gustan. Dijo Adolfo, uno de los policías que violó a Mikaela. Los demás policías, no querían pronunciar ninguna sola palabra, a pesar de haber participado en ese hecho tan salvaje, inhumano, bestial, tan… Y lo peor del caso es que ningún representante de la ley estaba borracho, ninguno estaba drogado, por lo tanto todos estaban en su raciocinio, aunque sus acciones demostraban todo lo contrario. -Que bueno que nos deshicimos del cuerpo, nadie lo va a encontrar, de seguro se lo están comiendo los gusanos; tan bonita la puta, pero ella tuvo la culpa que la matáramos y la dejáramos en el basurero, se resistió mucho, solo porque aducía ser virgen y otras tonterías más. Palabras crueles de Adolfo, quien fue el más bestial de todos, quien además se encargó de deshacerse del cuerpo; de una hermosa señorita con sueños y objetivos en la vida. CAPITULO VII Doña Chona estaba devastada, su mundo de orquídeas y margaritas se derrumbó, sus ojos parecían grandes glaciales que se derriten sin poder detenerse, su corazón tambaleaba como lo hacen las montañas cuando son dinamitados por la minería a cielo abierto, doña Chona nunca se imaginó la muerte de su hija, y pensar que doña Chona hace dos semanas daba consuelo a su vecina que perdió a su madre, y ahora ella nadie podía consolarla. -“Hay mi hija, hay mi hija, quién me la va a devolver, quién comerá en mi mesa, con quién platicaré, con quién hablaré, que haré ahora, sin ella no soy nada. ¡Pobre doña Chona! , el dinero que con tanto esfuerzo ahorró para la graduación de su amada hija, sirvió para comprar su féretro, sirvió para comprar coronas de flores. -Ya no llore doñita, déjeselo en las manos de Dios, es mejor así, para que va a pedir justicia a las autoridades, si de todas maneras se la van a negar por ser usted pobre y analfabeta, lo primero que le van a decir será: - Venga otro día; Además va a gastar su dinerito por gusto. Eran las palabras hipócritas de don Adolfo, quien se ocultaba detrás de un uniforme bien planchado, de una insignia y una pistola que supuestamente protege a los ciudadanos. Doña Chona no prestó atención a lo que le decía el asesino de don Adolfo, pues su dolor era tan grande, que no estaba para escuchar a nadie, no estaba para reír, solo estaba para llorar y recordar a su amada hija ¡MIKAELA! CAPITULO VIII “ÚLTIMA HORA”: Violan y asesina a una estudiante de quinto grado de magisterio, la comunidad está horrorizada de este crimen, ya que el cuerpo de fue encontrada por unos vecinos que pasaban cerca de un basurero. EL INTOCABLE CAPITULO I -Nunca podrán encarcelarme, soy un hombre con suficientes recursos económicos. En efecto, el señor Chema Molina también contaba con muchas influencias en la Corte Suprema de Justicia, en la Corte de Constitucionalidad y otras entidades del Gobierno, con todo aquello, la justicia estaba a cien años luz de su camino. CAPITULO II -Asesino, corrupto, eres un maldito… Eran los gritos desesperantes de varias personas, quienes se reunieron frente al Palacio Nacional, para exigir justicia en contra de Chema Molina, quien en su periodo de Presidente de la República, a través de un golpe de Estado, ordenó la masacre de varias comunidades indígenas, sin contar otras muertes extrajudiciales. -Mataron a mi esposo, él era catedrático de la universidad. Narraba Gilma Alvarez, quién sostenía en sus manos una fotografía tamaño veinte por treinta pulgadas. -Mataron a mis hermanos, ellos fueron acusados de guerrilleros. Gritaba muy desesperada Gloria Martínez, cuyo delineador negro escurría en sus mejillas. -¡Yo no quiero indemnización, solo justicia! Exclamaba doña Marcela, quien perdió a sus padres, en una masacre de Santa Cruz del Quiché. Las personas exigían justicia, esa justicia anhelada, esa justicia que muchos consideraban tan lejana para los pobres y tan cerca para los que poseen los medios económicos. Al final cada persona expresaba sus sentimientos, bien sea llorando, gritando, o quedándose callados porque a lo mejor estaban secos de tanto llorar, estaban mudos de tanto gritar, estaban sordos de oír tantas promesas. CAPITULO III -¡Brindo por la vida, y por mi orgullosa familia quien siempre me ha apoyado! Don Chema estaba feliz, al celebrar su cumpleaños numero sesenta y ocho. -Me siento orgulloso, porque ustedes, mis adorados hijos, hayan seguido los pasos de su padre, y en especial a ti, Katy, por ser mi mano derecha (Ella bajó la mirada y se sintió alagada, mientras apretó fuertemente la mano de su esposo) Todo el panorama era felicidad, la cual culminó, con un fuerte aplauso de admiración y complicidad del público presente. CAPITULO IV En una conferencia de prensa, uno de los periodistas se atrevió a realizar una pregunta que erizó la piel de algunos. -Señor Chema Molina, tenga usted un buen día ( Don Chema Molina sonrió y sin hablar devolvió una bella sonrisa de un anciano un poco cansado), quisiera saber cuáles son las cualidades que debe tener todo diputado. (Chema Molina, interiormente casi se desmaya, pero como siempre, guardo la cordura. -Es más que obvio mí querido periodista, se necesita carácter, honestidad, lealtad, una vida intachable, honorabilidad, responsable con el pueblo y su familia, no sigo más pues lo voy aburrir. ¡El periodista al escuchar tantas cualidades, se quedó más confundido! CAPITULO V -Hay que desaparecer toda evidencia que pueda incriminarme, eso incluye también a las personas que creen ser defensores de los derechos humanos. Fueron las órdenes tajantes del señor Presidente de la República Chema Molina, quien vestía un traje limpio, unas botas de cuero importado, un reloj de oro, mientras fumaba su tabaco con una actitud de omnipotencia. ¡Era el Señor Presidente de la nación en ese entonces! CAPITULO VI -“Me siento muy feliz, ya que muchas personas nunca se atrevieron a denunciarme, era obvio, fueron unos cobardes al tenerme miedo, al final me he burlado de todos, cuando muera mi nombre será admirado en los libros de historia, dejaré mi inmensa fortuna que amasé por muchos años” Eran los pensamientos de Don Chema Molina, quien estaba recostado en su cama, admirando su bella habitación, sus cuadros de pintores extranjeros. Pobre Chema Molina, tan viejo, tan acabado, con una vida de recursos, amparos e inconstitucionalidades. CAPITULO VII -Don Chema ha muerto, sin que la justicia pudiera actuar, pobre de sus hijos, tendrán como herencia la maldición de su padre, el repudio de la sociedad, de que le sirvió todo el dinero y la posición, si al final murió cubierto con lágrimas de muertes inocentes. Era el comentario que le hacía doña Lili a doña Gerona, mientras lavaban ropa en el tanque de agua comunal. Ambas dejaron de hablar acerca del tema, y siguieron hablando de su telenovela “Pasiones y locuras de Amanda” CAPITULO VIII “Que haz hecho hijo mío, tuviste la oportunidad de cambiar el rumbo de tu destino. Aquí no sirven influencias, aquí el dinero no es el problema, observa a tu alrededor y te darás cuenta que estas solo, sin que nadie pueda defenderte. Por qué te haz quedado mudo y quieto, si siempre fuiste un hombre de palabras y acciones. Solo hay dos caminos, el de la tribulación y el paraíso, ya no hay más de que hablar, camina y no mires atrás, que tú recompensa haz de conocer.”
|
|
Modificado el ( lunes, 14 de diciembre de 2009 )
|
|